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HERMANOS SANABRIA

Familia Sanabria con Vientos de Trova y Plena
Cambia la Tradición
Popurri Navideño
El Lelolai de Mi Tierra
Navidad en Familia Sanabria

Los Hermanos Sanabria honran con sus trovas nuestra cultura, nuestras raíces, nuestra patria, nuestra Bandera; en fin enaltecen cualquier elemento que distinga y enriquezca el folklore puertorriqueño. Esta ha sido su misión por muchos, muchos años, gracias a dos seres especiales, Don Leopoldo Sanabria (Don Leo) y Doña Nilda Colón, quienes inculcaron en la crianza de sus hijos el valor de la cultura, la patria y la música típica puertorriqueña.

 

Don Leopoldo conoció a la mujer que hoy comparte su hogar cuando tenía unos 37 años de edad y 11 hijos de su primer matrimonio, del cual quedó viudo luego de 12 años de unión.

La situación inesperada de la muerte de su primera esposa obligó a Don Leopoldo, mayordomo de oficio, a repartir sus hijos entre los familiares más cercanos para, de este modo, poder proveer diariamente el sustento de su familia. Esta situación no se prolongó por mucho tiempo, ya que en una de sus vueltas, como señala Don Leopoldo, conoció a Nilda, en el Barrio Pozo Hondo de Guayama y desde entonces aquella joven de 16 años se convirtió en la inspiración de muchas de sus décimas.

 

Al cabo de ocho meses de noviazgo, se unieron en matrimonio y establecieron su residencia en el Barrio Pueblito del Carmen, Sector Rucabado de Guayama, donde juntos levantaron una prole que creció entre versos y canciones.

Aunque toda la familia reconoce que el don de trovar lo heredan de su padre, Don Leopoldo, hombre humilde al fin, le concede todos los créditos a su abuelo y a dos de sus tíos de quienes recibió su primer contacto con la música típica puertorriqueña.

 

Según Don Leopoldo recuerda, se inició en el arte de improvisar cuando tenía unos diez años con la única intención de ganarle apuestas a sus amiguitos de barrio y demostrarle su habilidad como trovador. “Cuando muchachos nos reuníamos muchos muchachitos en un círculo y nos echábamos apuestas a ver cuál cantaba mejor; entonces yo me sobresalí con una decimita medio disparatosa que decía así:

Esta fue la primera décima de Don Leopoldo, quien partió a los brazos del Padre a sus 80 años de edad; que en paz descanse. De este modo se inició Leopoldo como trovador. Al tiempo comenzó a cantar décimas de otros trovadores hasta que desarrolló al máximo su habilidad y comenzó a cantar por historias y temas bíblicos. “Antes no era como ahora que se cantan cuatro estrofas o décimas; sino que en la música de mis tiempos se unían cuatro o cinco trovadores con un galón de pitorro en la mesa redonda y tenían que cantar por historias, de 35 a 40 décimas y a las cuatro de la mañana se iba todo el mundo citados a regresar a las 10:00 am en el mismo sitio hasta que perdiera”, relata Don Leopoldo para diferenciar los estilos de dos épocas: la suya y la de sus hijos, nietos y biznietos.

 

Las décimas, los versos y la música campesina fueron desarrollándose paralelos al desarrollo de sus 17 hijos (Rebeca, Juan, Leopoldo-Jr., Marcelina, Moisés, Angel Luis, Luis Angel, Iris Minerva, Anilda, María Isabel, Carmen Virgen, Alfonso, Carmen, Zoraida, Fernando, Julio César y Victoria); razón por la cual muchos de éstos desarrollaron su amor por la música campesina y una habilidad sorprendente en el arte de trovar.

 

Al crecer tan íntimamente ligados a la música típica y sobre todo, en un ambiente repleto de elementos tan puertorriqueños, es natural que gran parte de los hijos de Don Leopoldo hayan decidido defender, respetar y enaltecer el folklore de Puerto Rico a través de sus múltiples composiciones y sus voces.

Unos se dedican a cantar en parrandas y ocasionalmente, mientras que otros entre los que se destacan: Leopoldo-Jr., Victoria, Fernando, Julio César y Alfonso; sus nietos Leopoldo “Juny” (Q.E.P.D.), Leonardo, Carmelo, Juan Manuel, María del Carmen, Jennisú, Víctor Alfonso, Yaritza Marie y los biznietos que identifican a la cuarta generación Sharina Marie, Martín, Anthony, Luis Daniel y Julissa, han hecho del arte de trovar su vehículo para transmitir mensajes positivos, con el propósito de contagiar a jóvenes como ellos a respaldar nuestra música; dejando claro que honrar nuestras costumbres y raíces no es cuestión de edad.

 

Los trovadores de la segunda generación (o sea, los hijos de Don Leo) coinciden en que se iniciaron cuando tenían apenas entre cinco y diez años con la intención de emular a su padre. Muestra del deseo de imitar a su padre es una de las décimas de Alfonso que dice:

Los logros de estos jóvenes han sido amplios. De hecho han sido ganadores de múltiples competencias nacionales de trovadores en la Isla, por lo que en la casa de Don Leo las placas de reconocimientos y los trofeos toman un lugar primordial en la decoración de su sala.

Esta talentosa familia, que ha participado en más de más de 20 producciones discográficas, acompañados por destacados artistas como Edwin Colón Zayas y su Conjunto Taller Campesino, el Cuatrista Neftalí Ortiz, el Maestro Elías Lopés, y ahora con su Orquesta; además han participado en varios proyectos discográficos junto a otros artistas. Prefieren presentar los temas de amor patrio, cultura, situaciones de la vida diaria, temas sociales y religiosos, entre otros.

Entre los logros sobresalientes de esta familia está el hecho de que Alfonso, agrónomo de profesión, fue el Campeón Nacional Bacardi de 1989 y Campeón Nacional del Instituto de Cultura Puertorriqueña en 1990. En 1993 Julio César repitió la hazaña que logró Alfonso en 1989, al declararse Campeón Nacional del Décimo Concurso de Trovadores Bacardi. Más tarde, en el 1995, Victoria también alcanza este logro, coronándose Campeona Nacional Bacardi. Para mayor gloria, en el 2002, Fernando se declara Campeón Nacional del décimo octavo Concurso de Trovadores Bacardi siendo el cuarto miembro de la Familia Sanabria en alcanzar el mayor título que pueda dársele a trovador alguno en Puerto Rico.

 

Además de haber ganado los dos premios más importantes de la trova en Puerto Rico, Alfonso, junto a otros tres trovadores ha escrito un libro de décimas puertorriqueñas, titulado Patria, Cultura y Folclor y el manual para la composición de la décima La Décima está en tus Manos junto a Irisaida Méndez y con el apoyo de la Fundación Leopoldo Sanabria; ha participado en Bellas Artes con el Maestro Elías Lopés, Edwin Colón Zayas, Luis Miranda, El Topo, El Ballet Folklórico Areyto. 

Por su parte, Fernando comenzó a cantar desde sus ocho años, pero no fue hasta agosto de 1992 que se integró junto a Leopoldo, al grupo Los Hermanos Sanabria, dándole Alfonso el nombre de la Familia Sanabria. En el 1999, ganó la semifinal del Concurso Nacional de Trovadores Bacardi y quedó primer finalista en la competencia final. Para mayor gloria, en el 2002, Fernando se corona como Campeón Nacional del décimo octavo Concurso de Trovadores Bacardi. Ha participado en el Centro Bellas Artes con el Maestro Elías Lopés, Edwin Colón Zayas, Luis Miranda, El Topo, El Ballet Folklórico Areyto, entre otros; es negociante independiente de profesión y ha colaborado con la Fundación Leopoldo Sanabria, el Instituto de Cultura Puertorriqueña y su programa de “Express Arte a todo Rincón”, ofreciendo clases de canto, composición e improvisación de la décima puertorriqueña en las Comunidades Especiales. Cabe señalar que Fernando nos ha representado en Orlando, Florida. Ha sido unos de los trovadores invitados por la Orquesta Sinfónica en el Centro de Bellas Artes participando así en varios conciertos navideños. Durante cuatro años consecutivos ha sido finalista del Concurso Nacional de Trovadores del Instituto de Cultura Puertorriqueña. Además, ha participado en las nueve producciones discográficas de la Familia Sanabria, y tiene 2 grabaciones como solista.

Cabe señalar que la Familia Sanabria nos ha representado en México, Santa Cruz, Costa Rica, Islas Canarias, Miami, New York, Massachusets, Chicago y Cuba, entre otros. En diciembre de 1995 nos representó en la sala más importante de Puerto Rico, Bellas Artes, Centro Luis A. Ferré, acompañados de la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico, poniendo el nombre de Guayama muy en alto. Además ha sido exaltada por Bacardi Corporation como premio de calidad de vida en su campaña de moderación, y Doña Nilda (madre de la familia) fue escogida en 1993 como Madre Ejemplar de Guayama y de la región, suceso que fue aplaudido por sus 17 hijos, nietos y biznietos. En el año 2003 le dedicaron la Feria Bacardi a los hermanos campeones por su aportación a la trova puertorriqueña, especialmente a través de la gestión de la Fundación Leopoldo Sanabria, institución sin fines de lucro en honor a Don Leo. La misma es timoneada por Alfonso y se dedica a dar clases de trova y décima a la vez que fomenta el idioma español como nuestra lengua vernácula y el liderato, autoestima y sensibilidad en niños y jóvenes y aumenta la retención escolar, entre otras cosas.

 

La Familia Sanabria se ha convertido hoy por hoy en un digno ejemplo de ser forjadores de calidad de vida, creadores de patrimonio cultural puertorriqueño, preservadores de tradiciones y sobre todo por predicar con bellas palabras y firme ejemplo los valores espirituales y verdaderos que fortalecen la cultura, la familia y la sociedad puertorriqueña.

 

El Grupo de los Hermanos Sanabria se inició en diciembre de 1988 con la participación de Alfonso (22 años), Victoria (12 años) y Julio Cesar (13 años). Se formalizaban en grupo sólo cuando llegaban las navidades ya que la mayoría de contratos durante el año llegaban para Alfonso participar individualmente. Así estuvo el grupo hasta agosto de 1992 cuando se sumaron al mismo Fernando y Leopoldo (también hermanos), dándole Alfonso el nombre de la Familia Sanabria. Entonces desde diciembre de 1994 hacia acá el grupo ha estado constantemente trabajando todo el año. 

 

Actualmente consta de Fernando, Julio César y Alfonso Sanabria, tres hermanos trovadores Campeones Bacardi, Víctor Alfonso y Julissa Sanabria acompañados por su Orquesta bajo la dirección musical de Ricky Zayas.